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No es la manera habitual de ganar. El Cajasol de esta temporada acostumbra a vencer en sus partidos gracias a su excepcional defensa que contrarrestaba ciertos problemas que el equipo padecía en su juego ofensivo. El ejemplo más claro de esta manera de ganar fue el triunfo que los de Plaza conquistaron ante el Lagun Aro en la última salida del equipo, donde redujo a mínimos la puntuación.
Sin embargo, el partido frente al Estudiantes demostró que el Cajasol también sabe ganar en otras condiciones y que es capaz de utilizar otro registro para salir victorioso. Una virtud positiva. Y es que ante los madrileños, los cajistas ya no sólo se fueron hasta los 83 puntos, sino que consiguieron imponerse recibiendo 78 puntos, algo impensable esta temporada.
Es verdad que en algunos momentos de la segunda parte, la remontada de los colegiales estuvo cerca, pero también es cierto que el Cajasol respondió con puntos a su rival y se impuso en el intercambio de canastas. Probablemente, y con razón, no sea la fórmula que más agrade a Joan Plaza porque no todos los días el talento funciona, ni tampoco todos los días Savanovic se va ir a los 29 puntos. Nadie puede discutir por testada, la fórmula del técnico que ha catapultado al equipo a la quinta plaza de la clasificación con la defensa como principal argumento.
Pero por lo menos, los sevillanos son conscientes de que también son capaces de vencer en el intercambio de golpes a un rival de su nivel, como quedó evidenciado en San Pablo ante un Estudiantes, que se presentaba en un gran momento de forma y que aparecía como una seria amenaza para los hispalenses.
Los últimos partidos habían sembrado algunas dudas sobre el atasco del equipo en ataque y el duelo frente al Estudiantes mostró a un Cajasol mucho más fluido en su juego ofensivo, con porcentajes de tiro más propios del quinto clasificado. Casualidad o consecuencia, Joan Plaza ya advirtió hace algunas semanas que en la segunda vuelta su equipo mejoraría ofensivamente y contra los madrileños se vio algo de ello.
Da la impresión que partidos como el último en San Pablo, donde exista ese intercambio de canastas, no vayan a repetirse demasiado, porque no le conviene a los sevillanos, pero por lo menos valió para que el equipo gane confianza en su posibilidades de ataque y demuestre variedad en su registro. Si mantiene su nivel defensivo y progresa en ataque... |